lunes, 26 de enero de 2009

18) Una trágica historia de amor - 3ª sesión de rodaje


Tuvo que pasar septiembre y octubre para poder volver a retomar el rodaje, ya que en esas fechas parte del equipo estuvo muy ocupada y otra parte estuvo de vacaciones (es uno de los inconvenientes que tiene rodar sin presupuesto), aunque me vino muy bien para poder preparar todo. Eran ya principios de noviembre cuando continuamos con las siguientes escenas, las de la historia de amor entre Leo y Laisia.

El concejal de cultura del Excmo. Ayuntamiento de Illescas me dijo que no habría problema en poder utilizar el centro de especialidades médicas de allí, pero como tardó bastante en confirmarme las cosas, preferí asegurarme un plan B, que pronto pasó a ser plan A, y como hospital utilizamos la Clínica de Fisioterapia de Illescas (“tuneada” como hospital) que amablemente me cedió mi amigo y alumno Fran, al cual en agradecimiento pusimos en el papel de fisioterapeuta, homenajeando a su hermano “el auténtico fisioterapeuta”. Muchas gracias por vuestra ayuda.


Otro problema que surgió fue el de la localización del kiosko de prensa, que a última hora también se me cayó y tuve que improvisar otro (para los que paséis por Illescas alguna vez es el que hay junto a la comisaría de policía) donde la pareja que lo lleva se portó muy bien con nosotros desinteresadamente.

Para la secuencia de la boda, había pedido permiso al cura de Yuncos para rodar un plano dentro. Para ello me pidió una copia del guión que debía presentar en el arzobispado de Toledo. Yo por supuesto se lo llevé… bueno, me estuve currando una versión paralela sin peleas para llevárselo, que os podéis bajar de la web HACIENDO CLICK AQUÍ. Y bueno, a una semana del rodaje todo estaba perfecto, me dijo que podía rodar entre la una y las dos. Y yo le dije que estaría allí a la una clavado. Ya sabéis como es esto del cine, se nos retrasó una escena, y llegamos a la una y media. Nos encontramos una nota en la puerta del a iglesia que decía:

“he estado esperando hasta las 13:30 y no ha venido nadie. Yo también tengo cosas que hacer”.

¡Joder con el cura! ¿Qué es lo que tendría que hacer que no pudo esperar si me dijo que disponíamos de la iglesia desde las 13:00 hasta las 14:00? En fin… Y para colmo, la figuración en la boda iba a ser la mujer de mi hermano, mis sobrinos y si se venía alguna amiga también… Pues resulta que discutió con mi hermano, y decidió no venir al rodaje… ¡COJONUDO! Eso que es de la familia, que sino… pues allí nos encontrábamos, en la puerta de la iglesia, con la iglesia cerrada, y sin figuración…



Pero no habría problema, porque las tomas que necesitábamos de la boda serían algo rápido, con que se nos viera a los novios felices en la puerta de la iglesia seguramente sería suficiente, y así lo hicimos, de nuevo convertimos la necesidad en creatividad, y el genio de Ricardo consiguió unos planos excelentes de la boda, con Mitch haciendo el reportaje fotográfico de la boda.

Una mención de honor a Tato y su mujer, que nos cedieron el vestido de novia de ella, aunque sólo fuera por un rato, pero que sé que para ellos supuso un gran esfuerzo de confianza, pues es un recuerdo, que aunque sabemos que no se van a poner más, gusta conservarlo intacto en el armario. Muchas gracias chicos.


Y por supuesto llegó la hora de la boda… y “Leo” intranquilo esperando en la puerta a la novia… ¡Media hora me tuvo esperando! Parece que Day se metió en su papel, pero cuando llegó… ¡¡Qué guapa que estaba la novia!! Desde luego, a mí sí que no me costó meterme en mi papel. Mira que se lo dije a mis padres: “-Veniros al rodaje, que me parece que de momento va a ser lo más cerca que me veáis de casarme”.

Una vez rodamos la secuencia de la boda, fuimos a rodar la secuencia de la casa de Leo, y utilizando una sábana y mucho ingenio (requisito indispensable por lo visto para estar en este rodaje) Chisco, José y Marín improvisaron unas cortinas para el salón y ya de paso me limpiaron el piso un poco ¡jeje! (prueba de ello hay en el vídeo del Making off). Y mientras la pobrecita de Dayza dormía en la habitación contigua (había empalmado la universidad, el trabajo por la noche y el rodaje… y llevaba más de 24 horas sin dormir) rodamos la secuencia en la que Leo, una vez a reconocido a sus agresores, decide entrenarse para vengarse de ellos.

¿Y la anécdota de la secuencia? El PUÑETERO móvil de Mitch, que sonó en medio del momento más dramático del rodaje (sí Mitch, te lo estaré recordando TOOOOODA TU VIDA… jejeje).

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