lunes, 26 de enero de 2009

17) Segunda jornada de rodaje



Si la primera jornada de rodaje había comprendido 2 días, esta segunda supuse que nos llevaría también un tiempo parecido.

La secuencia que rodamos fue la pelea contra el Skin 2, en el fabuloso escenario cedido por Castellana Sport Club. En esta se tenía que ver un Bauta más acrobático que cuando se enfrentara al primer Skin (aunque la coreografía del primero no estaba preparada, tenía muy claros los conceptos que quería reflejar en cada una de ellas).
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La coreografía la preparamos Marín y yo en una sola jornada, contando con las habilidades y atributos que conozco de Pedro en más de 10 años de entrenamiento juntos. Aprovechamos los amplios pasillos para realizar persecuciones y escenas a lo “Scream”, tratando de recrear un poco un ambiente de thriller de tensión: lo que podría suponer el hecho de que aparezca un tipo enmascarado de negro cuando te acabas de quedar solo y de noche en unas instalaciones como las de este macrogimnasio.

Con el hándicap de que en este caso, la supuesta víctima es experta en artes marciales, y le plantará cara al enmascarado con la intención de darle su merecido (es lo que siempre pensé que haría yo si me viera en una situación semejante).


¿El resultado? Una coreografía vistosa y espectacular, con movimientos acrobáticos y malabarismos con la capa de Bauta, pero contundente y realista, donde los impactos son de verdad y duelen (os lo puedo asegurar). Nada que envidiar al grandísimo Tony Jaa… aunque a nuestro estilo, sin pretender imitarle.

Y por supuesto… hay que hacer un recuento de los problemas de producción que tuvimos en ese rodaje… el primero, que a una semana de rodaje el director técnico que tenía que haber gestionado el permiso de rodaje con el jefazo no lo había hecho (no se había atrevido… ), en fin, ese problema ya expliqué en el capítulo de las localizaciones como lo solucionamos.

Pasando por encima del inglés vallecano de Pedrete, nos encontramos con que en la primera escena nos hacía falta el Skin 4 (el culturista), y para ese momento el casting ni siquiera estaba cerrado, pues este personaje, junto con el de la detective de policía, fueron los que más problemas me causaron. Rodamos la escena sin él, viniendo meses más tarde a rodar esa escena que faltaba.

Siguiente problema, teníamos preparada una coreografía en un pasillo, pero cuando fuimos a rodarla, en ese pasillo habían comenzado obras y estaba sin luz y medio desmontado, hubo que trasladar la coreografía a otro sitio.


Siiiiguiente problema, en la sala de cardio (si, esa en la que en el anuncio de la ONCE sale un perro haciendo ejercicio en una cinta de correr…), teníamos preparada una supercoreografía, para la cual debíamos mover como 10 máquinas elípticas para tener un poco de espacio. No tuve en cuenta que esas máquinas pesan un carajo y que además estaban enchufadas a una red… hubo que cambiar la escena de esquina, e improvisar una nueva coreografía (que para que engañarnos… me gustó más que lo que llevaba preparado).

Y para colmo, saltaron unos fusibles en uno de los pasillos donde teníamos que rodar otra escena (creo que debía ser el “duende puñetero de los rodajes” haciendo de las suyas… ). Otra sala que tuvimos que cambiar.

Y a todo esto, le sumamos, que el cable del disco duro que trajo Ricardo (el cámara y director de fotografía), no hacía más que dar problemas, y cada dos por tres había que parar de rodar paras que cargara un poco de batería, o seguir rodando tratando de volcar el material directamente al ordenador.

Una mención de honor para Audrey, que en su afán de que todo saliera perfecto, llevó mi paciencia (y creo que la del resto del equipo) hasta límites insospechados.

De nuevo más de 100 planos de montaje rodados en el increíble tiempo record de dos noches, dos… largaaaaas noches, intensas, pero inolvidables.

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