El proceso de entrenamiento de Bauta no era una parte en la que fuera a ahondar mucho en el rodaje, pero a medida que la historia se iba construyendo y que el personaje de Willy tomaba más peso en la historia, fue adquiriendo más importancia el proceso de transformación que sufría el protagonista, o “como un hombre normal se convierte en alguien especial”, sus motivaciones, su proceso, su sufrimiento…
Comenzamos las grabaciones del entrenamiento meses atrás en el Castellana Sport Club, pero la peculiaridad de las motivaciones de Bauta, hacían necesario que su entrenamiento fuese “diferente”, “especial” y sobre todo… “clandestino”, más parecido al de las antiguas películas de Kung-fu, o al de Rocky IV en la nieve (Mitch quería incluso que rodáramos unas escenas de entrenamiento en la nieve… ).
Le pedí unas frases a Willy sobre el entrenamiento, algo que se pudiera en off, mientras Bauta entrenaba a modo de videoclip, y me entregó un texto que me demostró aún más todavía la parte del entrenamiento era imprescindible para entender todo el proceso de creación del héroe. Con perlas como:
“No entiendo porque has venido a mí, después de haberlo ganado todo en el mundo de las artes marciales tradicionales. No entiendo los motivos que te llevan a cambiar y desechar lo que sabias. No comprendo la rabia que tienes al entrenar… y tu obsesión por someter y destrozar al contrario…
...pero no me interesa saber tus razones…
Lo que sé es que las artes marciales mixtas no son un sistema… no son un deporte… no son un combate…
Son una forma de ser…
Una forma de superarse…
Una forma de entenderse…
En definitiva… una forma de vida… que tratará de llegar a tus límites, y si eres capaz de superarlos…”
Enseguida me puse a buscar una localización, y enseguida la encontré. Además mi amigo y alumno Fran, que me había ofrecido la clínica de su hermano para rodar la escena del hospital, también me ofreció las instalaciones de un antiguo gimnasio que abrieron en Illescas, curiosamente, ese gimnasio fue donde yo empecé a impartir clases de artes marciales con tan sólo 18 años. Y me hacía un montón de ilusión rodar allí, porque tenía lo que quedaba de un viejo ring de boxeo, no había luz y era muy clandestino… aunque el almacén en ruinas se llevó la palma y sacamos unas imágenes preciosas.
Una semana antes del rodaje, quedamos David y yo con José en el Castellana Sports, para hacer unas pruebas de cámara del entrenamiento, y que cuando llegáramos al almacén lo hiciéramos con los deberes hechos. El resultado quedó también que le he dedicado un vídeo propio dentro del making off.
Y el día del rodaje allí estábamos, en el viejo almacén, con nuestra rueda de tractor, 6 colchonetas de tatami y el resto de material de entrenamiento. El ritmo al que rodamos fue vertiginoso, acabé realmente extenuado y congestionado, y ya os digo que el sudor que se ve no es maquillaje, es real… y es que ¡había que terminar de rodar antes de que se fuera el sol!
En el proceso podréis ver como Leo pasa de un entrenamiento rígido basado en la repetición de movimientos tradicionales, a evolucionar hacia lo “práctico” y “efectivo”, y se libera de las ataduras del “estilo marcial” para llegar a su “propia expresión individual marcial”, en una escena que refleja a la perfección la filosofía de Bruce Lee y su Jeet Kune Do, y que a su vez pretende hacer disfrutar a los fans del cine marcial y homenajear las escenas de entrenamiento de los clásicos de Van Damme, Rocky, Karate Kid, etc… y por supuesto a la moderna “Rompiendo las reglas”, que se ha atrevido a llevar a la gran pantalla una historia con el vale-tudo como trasfondo y ha salido airosa de la situación.
Amigos marciales… va por vosotros.



































